Errás el 100% de los penales que no pateás.


Hoy Messi hizo algo que casi nadie notó. En un solo partido rompió dos récords mundiales que son completamente opuestos.

Primero erró un penal. Feo, abierto, mal. Con eso quedó como el jugador con más penales errados en la historia de los Mundiales.

Minutos después clavó un golazo. Récord de más goles en la historia de los Mundiales también.

El mismo día. La misma persona.

Y no es contradicción. Es lo mismo. El que mete más goles es siempre el que más patea al arco. Si pateás más que nadie, también errás más que nadie. Las fallas no son lo opuesto del éxito. Son el precio.

Ahora pensalo en vos. Casi siempre hacemos lo contrario: tenemos tanto miedo a fallar que no pateamos. No mandamos el mensaje. No empezamos el proyecto. No tenemos la charla incómoda. No pedimos lo que queremos. No nos postulamos.

Errás el 100% de los penales que no pateás.

Lo más copado es lo que hizo Messi después del penal errado: no se escondió. Pateó de nuevo. Y la metió.

Esa es la historia. No la falla, sino qué hacés en los cinco minutos siguientes.

Esta semana voy a hacer ese tiro al arco que vengo esquivando. La conversación que postergo. El mensaje. El proyecto que pateo hace meses. Lo que ya di por perdido.

Algunos voy a errarlos. Es parte de jugar.

Los penales que erraste no importan. Son los que te animaste a meter los que rompen los récords.